Se esconde en la ciudad roja...
a perdido las caricias y se refugia entre la orilla y el concreto,
no existe tiempo para la culpa
sólo entender que el deseo de ser es más fuerte que el ser
los lamentos acaecen inconexos con la noche
voces gritan en distintos espacios y escenarios
todas viven sin encontrarse y la obra continúa sin fijar sus ojos a los detalles
mientras unos sienten sus derechos ultrajados
existen otros tantos que se entregan al placer.
Las sombras existirán en el tiempo no importa cuando te esfuerces por negarlo
y las caricias ultrajadas a la orilla del caos
son las mismas que han logrado apaciguar
solo que en distintas circunstancias
y aquel hermoso hombro limpio que a la fuerza se te arrebató
es el mismo que te encanta entregar
en diferentes circunstancias...
Lo que lágrimas costo por violentar la paz
desde un fondo tan profundo que una cohibida alma dejó observar
ha frenado la lealtad que un día se tuvo a la tranquilidad.
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