jueves, 19 de agosto de 2010

Adiós

Cuando todo se marchita, cuando el tiempo es ineludible, cuando la costumbre es deshabilitante y las lágrimas evitan la distancia, cuando la úlcera consume lo poco que puede quedar de sano, cuando la cordura no tiene ningún sentido porque de todos modos ya la habías perdido, ¿qué sentido tiene seguir?

¿Es que acaso el tiempo puede arreglar lo que a muerto? Se que es improbable que reviva, es más; casi imposible, sin embargo; ¿puede lo poco de vivo recuperar lo muerto?, al fin y al cabo ¿qué significa estar muerto? sino la cualidad subjetiva con que quitamos aliento.

¿Realizas movimientos por voluntad propia? o ¿porque el paso de los años y la tradición ha grabado en ti estereotipos?

¿Hasta qué punto es hermoso el olor y la caricia sino en la experiencia subjetiva?, ¿hasta que punto es desgraciado el cuerpo que se ha hecho "acreedor" a una caricia no deseada?, o ¿cuánto tiempo se puede grabar en la memoria el olor de traumas pasados?. ¿Si el primer amor es en verdad el primero pues cuánto de segundo tiene?, ¿cuántos olores y sabores ya vividos encarna para ser el primero?, ¿cuántos crea?

¿Al fin y al cabo no se trata de crear? ¿o de vivir? ¿cuántas interpretaciones erróneas se puede tener de un mismo hecho y se puede seguir fallando? Si a la humanidad le ha costado siglos responder preguntas que costaron vidas, ¿cómo intentamos responder en una sola vida (la nuestra) nuestras propias interrogantes?

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