miércoles, 19 de marzo de 2014

Y si alguna vez decidí enamorarme, pues eso fue un momento que ha pasado, un instante superfluo en la infinidad de eventos que a diario acontecen en mis actividades, en mis emociones, en mis planes a futuro.
Arrancaré de mi piel este mal sabor, estas ansias de huir, arrancaré de mi mente su recuerdo no solo como persona, sino su recuerdo como la sensación, me desharé de esa añoranza de sentirse querido y evocar en alguien un pensamiento porque al fin y al cabo nunca fue así mas que en lo que yo podía imaginar que debía ser.
Si alguna vez decidí enamorarme es tiempo de avanzar y dejar de creer que el tiempo se encargará de las heridas, porque con tanto por curar necesitaré injertar algo de dignidad y esperanza en las úlceras de mi alma que hay de por medio.
Si alguna vez... es necesario seguir, ya se ha consumido lo que debía arder, ahora nada más es tiempo de recoger las cenizas regadas por el daño colateral de lo que imaginé podria llegar a ser.

martes, 24 de agosto de 2010

Escalofrío

Sudor en líneas rectas y venas gruesas palpitantes, son casi excitantes
me gritan que aún hay vida y que los dedos negros de metal no están en vano
el temor a perderse las guía al temblor, a morir como orugas para buscar volar
usan el vaho del vidrio para escribir un nombre, a que pueda renacer cada vez que se sientan solas.

De los escombros recuerda un escalofrío
el desprecio hace más dulce el sabor de lo que nunca ha sido
arterias de luna acompañan nuestra noche y nos permiten
amar en su sangre, pues la nuestra ha perdido su valor
la nuestra ya se ha ido.

¿De qué sirven las lágrimas, en esencia, que se pudren y no sentirás o no sentiré?
Hemos partido y nadie espera nada ni nadie nos espera, nuestros nombres se rasgan con sangre en el tiempo
pudiésemos morir ahora, con la mañana silbándonos camino
pudiésemos con un beso
y despertarnos cuando el escalofrío haya aplacado ya nuestros cuerpos
nadie lo sabrá, ni yo mismo después de un tiempo.

El vaho regresa vibrando a los pulmones, y en su destino acaricia por tus manos
aquellas ansias que nunca se adormecen y permanecen eternas junto con ese escalofrío
regresa junto a ti, a tus besos, la eternidad de nuestra muerte y la perdición de nuestras lágrimas
regresa con el cuerpo que nunca debió alejarse del mío, su olor a madera caliente sobre mi pecho
con mi amor por la silueta de su cuerpo cristal.

Espejismos

El ocaso se ha perdido en la silueta de su cuerpo
se ha perdido en el reflejo de una línea en el espejo
se ha marchado como siempre sin hacerse de notar
mientras yo sigo aquí esperando,
intentando cambiar tiempo por recuerdos
y creando escenas en la alcoba
en las que te puedo tener cerca.

jueves, 19 de agosto de 2010

Escombros

Ojala tu recuerdo se pudra en el olvido
que en mi mente sobre tu nombre no haya más que escombros
que no quede ni una frase lapidaria en tu memoria
y que se pierda todo en el mundo, que me recuerde a ti
ojalá y con tu ausencia me sea feliz el tiempo que pase sin ti
y que al menos los días transcurran sin tu esencia
se que yo no podre olvidarte y que si te veo sentiré lo mismo nuevamente
claro que ahora con un sabor en los labios de verte partido
y el deseo de quemar un gran vacio en tu nombre.
Si pudiese podrir tu recuerdo como una hoja seca
y sentir el mismo placer al crepitar su cadáver
si al menos vivir cada instante no me fuese tan amargo
y no tuviese que andar las mismas calles que contigo he recorrido
si tan solo hubieses tenido la decencia de llevar contigo la sangre de mis venas
y cada poro de mi cuerpo dejase escapar tu ser hacia el olvido
si pudiese dejarme caer como quien parto furtiva de un sauce
y tan solo esperar llegar a tierra y con ella el último crepitar de mi latido
si por un instante pudiese ser uno con el aire
y lograr entre vuelcos perder tu nombre en el camino
si pudiese dejar de ser quien soy
para pensar un poco menos en ti
mientras intento quemar con tu pasado mi aliento
y estar consciente de saber que te has ido
fuese tan solo un pensar sin sentimiento
me complacería tanto el saberme ya no vivo
pues al menos así podría aceptarte partido.

Ciudad de Estatuas.

Llega al borde de la molestia el sonido de los colectivos a distancia, los niños jugando en la calle, la fricción de las ramas que se mueven con el viento, tal vez lo menos agradable, aquellos pequeños latigazos que producen los cables que penden del poste de luz.

Cuando de pronto, después de tanto estruendo, tan solo, la nada, es desesperante, ni siquiera la brisa se atreve a acariciar mis oídos, ya no siento vibrar en mis pies su latido y mi alma parece paralizar. Pánico, lo que queda en su lugar, instantáneo como fuego, crece desde el ombligo y se distiende, se elonga hacia el resto de mi cuerpo, ocupa la habitación, no puedo verlo sin embargo; siento como se apodera de todo. Mis manos se transforman y eso también me da miedo, esta oscuridad las ha convertido en entes, se parecen a las de un lobo cerradas, y abiertas toman la forma de engranes torpes, de algo inhumano, creado para ser inútil. Y mientras se mueven como queriendo decir algo, es cuando descubro aquella grieta en la pared, tantas veces he pasado por allí, sin embargo; esta vez tiene un matiz diferente, esta vez me lleva hacia algo más muerto de lo cotidiano. No necesito abrirla pues lo está ya, me permite ver hasta unos cuantos pasos y los demás se encuentran cubiertos por el tiempo.

Empiezo a salir o a entrar, no se que es peor, si saber que no fui consultado o saber que no sé a qué se debe que todo esté tan lóbrego. Con los primeros pasos siento que me brotan lágrimas y cada poro me duele como si dejase escapar sangre. Nunca los había visto tan tranquilos e inmutables, el bote de basura, los guijarros que se acomodan alrededor de las plantas del jardín, aquel corazón celeste en la avenida, nunca estuvieron tan callados, me aterran, mientras roban unas cuantas lágrimas más que brotan desde aquella nausea que comprime mi abdomen como un papel de regalo que se pierde en mis manos por el puro placer de darme sensación. Por fin descubro personas, y lo único que han podido darme es lástima. Están en la misma posición en la que la nada los acarició. Una niña de piedra corriendo -o más bien ya sin hacerlo-, tras su manzana. Una pareja de muchachos se pierden en una casa esquinera, justo en la puerta, como si hubiesen sido creados en una sola masa amorfa y molesta si pienso en lo solo que me encuentro, no descubro rostros pues todo se encuentra cubierto de cabello y la falta de espíritu voyerista me obliga a seguir caminando. El pequeño perro pulgoso de la esquina me parece casi patético en esa posición, con el hocico entre las patas traseras y posiblemente con la misma expresión que podría hallarse en un sarnoso cumpliendo su cometido, rascarse, sin duda hay pocos placeres, tan satisfactorios como ese.

Todo se encuentra tan petrificado, muerto y sin sonido que no me sorprende que el tiempo intente destruirlo con sus garras, es como la ciudad de las estatuas, solo que todas ellas han sido infestadas de la enfermedad del tiempo, una lepra destructora, comienza con grietas, con fisuras aquí y allá, se cubren rápidamente de moho y lo que pudo haber tenido alguna vez vida se convierte en algo tétrico, devorado por la obscuridad, creo que pude ver cómo una nariz se volvió polvo y cayó rápidamente para desaparecer. Creo que así se ve más hermoso, puedo imaginar pájaros revoloteando alrededor de las estatuas y casi puedo tocarlos con los dedos, creo que por primera vez he sonreído.

Es una lástima, tan solo tenía que empezar a agradarme para que mi nada empezare a cambiar. Cada objeto empieza a tomar vida nuevamente, se deslizan, y por cada grieta que el tiempo ha creado en mis esculturas, se escapa sangre y sus gemidos son tan patéticos que casi se podría decir que me agradan. No ha sido difícil acoplarme al cambio esta vez, estoy seguro que es solo cuestión de tiempo para que este maldito juego me lleve hacia algo nuevo.

Adiós

Cuando todo se marchita, cuando el tiempo es ineludible, cuando la costumbre es deshabilitante y las lágrimas evitan la distancia, cuando la úlcera consume lo poco que puede quedar de sano, cuando la cordura no tiene ningún sentido porque de todos modos ya la habías perdido, ¿qué sentido tiene seguir?

¿Es que acaso el tiempo puede arreglar lo que a muerto? Se que es improbable que reviva, es más; casi imposible, sin embargo; ¿puede lo poco de vivo recuperar lo muerto?, al fin y al cabo ¿qué significa estar muerto? sino la cualidad subjetiva con que quitamos aliento.

¿Realizas movimientos por voluntad propia? o ¿porque el paso de los años y la tradición ha grabado en ti estereotipos?

¿Hasta qué punto es hermoso el olor y la caricia sino en la experiencia subjetiva?, ¿hasta que punto es desgraciado el cuerpo que se ha hecho "acreedor" a una caricia no deseada?, o ¿cuánto tiempo se puede grabar en la memoria el olor de traumas pasados?. ¿Si el primer amor es en verdad el primero pues cuánto de segundo tiene?, ¿cuántos olores y sabores ya vividos encarna para ser el primero?, ¿cuántos crea?

¿Al fin y al cabo no se trata de crear? ¿o de vivir? ¿cuántas interpretaciones erróneas se puede tener de un mismo hecho y se puede seguir fallando? Si a la humanidad le ha costado siglos responder preguntas que costaron vidas, ¿cómo intentamos responder en una sola vida (la nuestra) nuestras propias interrogantes?

Violación

Se esconde en la ciudad roja...
a perdido las caricias y se refugia entre la orilla y el concreto,
no existe tiempo para la culpa
sólo entender que el deseo de ser es más fuerte que el ser
los lamentos acaecen inconexos con la noche
voces gritan en distintos espacios y escenarios
todas viven sin encontrarse y la obra continúa sin fijar sus ojos a los detalles
mientras unos sienten sus derechos ultrajados
existen otros tantos que se entregan al placer.

Las sombras existirán en el tiempo no importa cuando te esfuerces por negarlo
y las caricias ultrajadas a la orilla del caos
son las mismas que han logrado apaciguar
solo que en distintas circunstancias
y aquel hermoso hombro limpio que a la fuerza se te arrebató
es el mismo que te encanta entregar
en diferentes circunstancias...

Lo que lágrimas costo por violentar la paz
desde un fondo tan profundo que una cohibida alma dejó observar
ha frenado la lealtad que un día se tuvo a la tranquilidad.