jueves, 19 de agosto de 2010

Quito

Las letras tienen sabor a extranjero
y los relieves se mezclan para jugar con ellas,
es diferente, es extraño y divertido
perderse entre tanta gente nueva y ser
simplemente yo, ser simplemente nadie.

Los bloques, las piezas, los materiales
son simples, son los mismos, son solo fichas
empleadas de distintas formas.

Aquí y allá y más allá no podría
más que sentirme en casa,
la gente es la misma
sino con distinto nombre
y el gusto
de sentirme extraño en diferente tierra
no podría quitármelo nadie,
el gusto
de saber lo nuevo en lo antiguo y
de aprisionar mis sentidos para no estallar de un solo grito.

Las letras tienen sabor a extranjero
aunque
tan sólo las leas distorsionadas por el tiempo
y lo tienen
pues
nacieron aquí
para ir allá,
porque son de mi,
un simple forastero
cuyo corazón se encuentra
del otro lado del papel,
allá donde se leen estas líneas.

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